Almuerzo con Letizia

Publicado en por elincomodador

Le prometí a Ana Conda que nunca iba a hablar de Letizia Ortiz, pero es que casi dos meses después me siento incapaz de no comentar  un acontecimiento que me ha ocurrido y que quiero compartir.

A mí, Letizia me interesa por princesa. Por pertenecer   a la Familia Real. La Letizia que quiere pasar inadvertida no me mola. Cuando se pone sus gafas de sol, se recoge el pelo, pantalón vaquero, camiseta blanca y se baja de sus tacones …ya no me interesa.

El pasado fin de semana fui a Madrid, a visitar a mis amigas Pal Mera y Pati Txanga . Decidimos ir a cenar  a un restaurante del barrio de la Latina y para nuestra sorpresa,  dos mesas más allá de la nuestra estaba ella. Letizia.

Allí estaba, tratando de parecer una más. Copiando el mismo estilismo que sus amigas y haciendo como que no se daba cuenta de que la miraban. La Letizia cotidiana, la de la calle, la periodista no tiene el más mínimo interés. Lo puedo jurar. Sn embargo deseaba por todos medios conocer la identidad de sus acompañantes. Y sobre todo saber quién iba a pagar la cena.

Entre plato y plato pude darme cuenta de que no dejaba de mirar su móvil, como si esperase una llamada importante, como si un mensaje hiciera que abandonara el lugar corriendo, al más estilo de Cenicienta. Lo que ocurre es que aquí al irse a toda prisa dejaría  por el camino sus bailarinas y al entrar en el coche se convertiría en princesa.

Nunca he fumado, pero no pude evitar pedirle un cigarrillo a Pal Mera e irme con ella a la puerta del restaurante, porque necesitaba ver cómo era la salida de Letizia y sus amigas. En ese momento descubrí  que la chica que parecía una más, se convirtió en la mujer que a mí me interesaba. Letizia le dio dos besos a cada una de sus acompañantes  y en ese momento dos hombres y una mujer aparecieron de la nada, velando por la seguridad de la princesa. Un coche “real” esperaba a la salida y ahí pude ver por unos segundos a la mujer que un día se convertirá en la reina de España. Hasta el modo de caminar le cambió cuando se dirigía al vehículo, es más, juraría que iba en tacones y con un vestido de Felipe Varela. Su bolso de marca apoyado en su muñeca era una señal más. Y lo que me hizo confirmar que no era una más,  aunque intentara serlo , es que sus amigas esperaban un taxi, incluso creo que lo compartieron.

El interés  de Letizia Ortiz no es su origen, no nos equivoquemos. Lo que interesa es su futuro.  Y por favor, que no intente pasar desapercibida, ya vivimos entre gente corriente.

 

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