No entiendo lo que dices

Publicado en por elincomodador

Cuando era pequeño me encantaba jugar con Gus Tillo, Ole Aje  y Mari Quita al teléfono roto. Nos poníamos en fila, uno tras de otro y el primero decía al oído un secreto al segundo y éste lo pasaba al último. Al final era éste el que  en voz alta decía lo que había entendido y nada tenía que ver con el mensaje original. Unas risas tremendas nos producía esa confusión.

A veces tengo la sensación de que nunca hemos dejado ese juego. Dice Ana Conda, que por aquella época era una desconocida para mí, que en su trabajo suele pasar con frecuencia. Me dice que desde que el mensaje original sale de la boca del jefe de departamento, hasta  que llega a la persona que debe ejecutar esa tarea, se pierden por el camino varios verbos, algunos sustantivos y casi siempre los adjetivos superlativos. Por cierto, me pregunto a dónde irán a parar todas esas palabras perdidas.

Ana Conda me contó un caso que me hizo reflexionar sobre la peligrosidad de este teléfono roto. Resulta que una de sus compañeras de trabajo está en el paro por uno de esos malententidos. Al parecer el jefe del departamento de Comunicación le dijo al responsable del área, que contaba con esta chica para ser la nueva coordinadora de la programación de verano, que se lo dijesen a la jefa de Recurso Humanos, para que a su vez ésta llamara al productor de contenidos y avisara al responsable de antena para que lo supiera el director de programación.

Un mes después  Ana Conda preguntó por esta chica y nadie sabía qué había sido de ella, hasta que un día recibieron una llamada porque necesitaba un certificado de no sé qué, para poder cobrar el paro. Al parecer  no iba a ser la nueva coordinadora de la programación de verano, sino que en verano, como iba a tener mucho tiempo libre porque la iban  a despedir, que  se empapara  toda la programación televisiva y en septiembre presentara alguna propuesta, para hacerle un favor y contratarla tres meses de becaria.

Es lo que tiene no entender al emisor de una noticia, que lo mismo te quedas en el paro que de repente te conviertes en jefe de algo de lo que no tienes ni idea. Lo malo es que no sólo ocurre en verano y  para nuestra desgracia, telefonoseptiembre está a la vuelta de la esquina.

 

 

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