Un anónimo me ha escrito

Publicado en por elincomodador

Hay un extraño morbo a escribir insultos bajo el anonimato. Dice Ana Conda que se trata de otra de las bajezas del ser humano, pero yo creo que hay algo más. En realidad hay un complejo de  personalidad enorme. Y mucha falta de valentía.

El anónimo que envía mensajes de texto, cartas o mails en realidad utiliza otra identidad para disimular lo que es. Y es que  la incultura, la mala leche y las ganas de criticar por criticar tienen que disfrazarse de alguna manera. Sería de imbécil reconocer que eres todo eso.

El otro día recibí un anónimo y reconozco que me hizo ilusión. Si no recibes un anónimo es que no eres lo suficientemente interesante para ese tipo de gente, y a mí siempre me han llamado la atención los menos favorecidos de la sociedad. Siempre  me he sentido atraído por los bajos fondos, por lo siniestro. Y un anónimo es casi como una rata de alcantarilla.

Después de leer lo que mi anónimo me dijo llegué a la conclusión de que hay que estar muy aburrido para hacer algo así. Es decir, escribir una nota con un nombre falso para darse el gusto de decirte algo que desea decirte y que no se atreve solo tiene una interpretación: tonto del culo.

Ana Conda cree que los anónimos son como mensajes del más allá. Aunque los recibimos no llegamos a darle del todo la importancia que tienen. Hay una médium que sale en Telecinco que asegura ponerse en contacto con familiares fallecidos. Pues aquí lo mismo. Sería ideal que esa misma mujer hiciera un programa para tratar de poner en contacto a los invitados con la gente que le  ha escrito anónimos. Yo básicamente le preguntaría por el último libro que se leyó, tengo curiosidad por saber si ese tipo de gente lee. Creo que mi anónimo no.

Esta noche he quedado a cenar con en casa de Ana Conda, me va a presentar a su nuevo novio, que precisamente lo conoció en una comisaría, cuando ella fue a denunciar que un anónimo le estaba haciendo llamadas amenazantes. Su nueva conquista no es policía, estaba en la comisaría porque fue a denunciar que otro anónimo le había pintado  el coche y pinchado las ruedas. Lo que le hizo a Ana Conda pedirle su número de teléfono no fue esa unión de estar vigilados y amenazados por un desconocido cobarde, lo que ha hecho que esta noche haga una cena fue saber que el coche era un deportivo de gama muy muy muy alta. Y es que los anónimos dan un estatus.

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