¿Alfombra roja o supermercado?

Publicado en por elincomodador

La alfombra roja ya no es lo que era, o al menos a mi me lo parece. Y en parte, la culpa la tiene el empeño de muchas actrices en parecer cercanas. Y es que si te invitan a pasear por una  alfombra roja,  no puedes ir con la misma actitud que si fueras a comprar un kilo de carne al supermercado.

 

 

Cuando te prestan vestidos y joyas, cuando decenas de fotógrafos gritan tu nombre para que les dediques una mirada a su objetivo o cuando tienes la posibilidad de hablar de cosas que le pasan a muy pocos, no puedes pedir trabajo.

Parece que  Candela Peña, enfundada en su David Delfin en la gala de los Goya de este año ha sentado precedente. La última en pedir trabajo, vestida de Armani  eso sí, ha sido Blanca Suárez.

 

Querida Blanca es un insulto que protagonizando la campaña de primavera de unos grandes almacenes, siendo  el rostro de numerosas editoriales de moda y reclamo publicitario, con un papel en la última película de Almodóvar usted pida trabajo, sobre todo es un insulto para millones de personas. Y si lo hace,  vista como mi vecina cuando va a pasear al perro.

 

Poco a poco se pierde el respeto por las alfombras rojas y por sus ilustres invitadas. Las principales firmas cada vez son más reacias a que cualquiera lleve uno de sus diseños. Para mí ahora, Armani es sinónimo de mujer en paro.

La moda está para crear ilusiones, para la realidad ya tenemos cada uno nuestros dramas. La moda no puede ser cotidiana, ni ordinaria y mucho menos accesible.

Y el problema es el de estas actrices que pretenden hacer de las alfombras rojas y los photocall su particular Sálvame Deluxe, al que no van  porque eso de la prensa rosa "está mal visto".

 

Mala combinación. A nadie se le ocurre hacerse unas fotos para el Vogue y hablar del precio de los tomates, de lo difícil que es llegar a final de mes  o del  tipo de papel higiénico que  usas. Pues la alfombra roja es lo mismo. Está para casi ni hablar, solo posar. Y si te piden que hables pues hablas de tus proyectos, de tu vida superficial y de  banalidades, porque lo que importa es lo que llevas, lo que le importa a quien  te ha prestado ese modelazo es posicionar su marca, y hablando de miserias, de las que tenemos todos, no se consigue este efecto.

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