Belén Carbonero y Sara Esteban
El post de hoy debe su origen a una frase lanzada por mi amiga Maria José Cámara en la tertulia en la que cada semana participamos compañeros de la profesión. Y digo “lanzada” porque el estudio de Onda Cero- Teide Radio, casi no se incendia cuando la gran Cámara dijo una frase que nos hizo pensar, tanto que anoche casi no concilio el sueño. Y no es broma.
Resulta que a escasos minutos de dar por finalizado el tiempo de tertulia, Maria José dijo algo así como “En realidad y si nos fijamos, no hay tantas diferencias entre Belén Esteban y Sara Carbonero”…a lo que tuvo que añadir...” oye que no es ninguna broma lo que digo”.
Yo, como no podía ser de otra forma me posicioné de parte de esta teoría porque quien me conoce ya sabe que soy fan de lo bizarro, lo imposible y de lo que genere algo de polémica. Y sí amigos. La similitud existe.
Mi amiga Maria José no se refería a los parecidos físicos o intelectuales (no está tan loca) y como me ha dado permiso para desarrollar esta teoría, ahí voy.
La similitud entre la Esteban y la Carbonero es la explotación sin medida que de ellas hace el grupo para el que trabajan, es decir Mediaset. Una explotación que consiste en rentabilizar lo que cada una de ellas hace cuando salen de los platós que las iluminan. Ambas tienen unos contratos que escandalizan por mucho que los pague una empresa privada, ambas son un reclamo en los photocalls y para los anunciantes. Una para ludópatas on line y otra para ludópatas de la belleza capilar, que también los hay.
No hay diferencias. A una se le explota y sobreexpone por sus problemas con Fran y a otra se le saca rédito por su beso con Iker, beso vendido por un millón de euros que lógicamente se embolsó Mediaset.
Mediaset sabe cómo sacarle jugo a sus princesas, una del pueblo y otra de ciudad. Las corona y mientras dura su reinado todo vale. Convierte en reclamo del prime time a rostros que interesan en la prensa del corazón. Rentabiliza sus ataques de ansiedad, sus miedos a ser cuestionadas y hasta el color de sus bragas si fuera necesario.
La similitud existe. Las dos han sido elegidas para dar las campanadas, precisamente porque la publicidad previa que generaban aseguraba una cuota del share, tan disputado en la Puerta del Sol.
Maria José, amiga, en realidad no hay tantas diferencias. Quizá lo único que separe a estas dos mujeres es que mientras a una le queda aún mucha sobreexposición en Mediaset (su boda con Iker, la luna de miel, los niños, un cambio de registro en la tele…) a la otra le buscan habitación en la López Ibor, lo que por otro lado no quiere decir que haya finalizado su contrato laboral. A Vasile le gustan mucho los realitys y no descarto uno en el centro psiquiátrico…tiempo al tiempo