Chantajes y otras adicciones
Rectificar no siempre es de sabios. A veces los que creen rectificar en realidad están cediendo a un chantaje, y si dices blanco debe ser blanco hasta el final.
Rectificar es corregir, modificar, reformar o reparar. Y para eso debe haber antes un error. Lo que no se puede corregir es una postura que alguien considere justa, sensata o correcta, porque entonces no estás rectificando sino cediendo a presiones. Ana Conda que está en un centro de desintoxicación desde hace varias semanas dice que nunca ha rectificado, excepto cuando decidió no casarse con su primer novio. Primero le dijo que sí y días antes dijo que no, pero simplemente modificó su futuro.
Si contratas a alguien que no hace bien su trabajo tienes que rectificar y reconocer que te has equivocado, que quizá tenías que haber mirado más candidatos. Pero si contratas a alguien que es un inepto, le dices que lo vas a despedir y unos días después y tras una reunión no le despides sino que le subes el sueldo, permite que te diga que no eres sabio sino una víctima del chantaje.
Hay expertos en el chantaje emocional, físico, consanguíneo y según me he documentado hasta del chantaje financiero. Expertos en hacerte creer que eres un sabio y que en realidad te convierten en un pelele, en un imbécil, en alguien sin alma. Por eso antes de tomar una decisión hay que saber si seremos capaces de aguantar un chantaje, si a pesar de lo que nos digan nos mantendremos firmes en nuestras decisiones.
Ana Conda no ha sabido rectificar a tiempo y por eso está ahora desintoxicándose, limpiando su interior y evitando ceder a otro tipo de chantajes. De esos ya hablaré otro día.