El carnaval de Santa Cruz también es moda
La moda está en cualquier lugar y a veces por lo cotidiano, no nos damos cuenta. Como canario y especialmente como chicharrero, el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife es un claro ejemplo de esto que digo.
Es asombrosa la creatividad de diseñadores, el esfuerzo y dedicación de costureras y modistas y a veces impresiona la explosión visual que resulta del choque de tanta creatividad.
Las candidatas a Reina adulta no tienen nada que envidiar a ninguna de las modelos de las principales pasarelas. Cada año, la cara de asombro de quienes, por primera vez, ven este espectáculo reafirma cada una de estas palabras.
Santa Cruz se convierte durante dos semanas en una pasarela en la calle, un desfile continuo de moda en el más estricto sentido de la palabra.
Lo cotidiano, la costumbre, ver como normal lo que es excepcional, es lo que impide dimensionar lo presente que está la moda y el diseño en nuestro carnaval. Los diseñadores de las fantasías de las reinas infantiles, adultas o de las mayores son dignos de estar en cualquier cita internacional de alta costura. Los responsables de realizar maquillajes llenos de fantasía podrían estar trabajando perfectamente en cualquier editorial de moda, cubriendo con su arte y paletas los rostros de las mujeres más deseadas del planeta.
El concepto “alfombra roja” adquiere sentido en nuestras calles, en donde cualquier detalle se eleva a la categoría de complemento y en donde cualquier fotografía espontánea podría ser perfectamente la imagen de una campaña o el editorial de una revista especializada.
Así que a veces es muy sano fijarse en lo cotidiano, en lo cercano y en eso que de tanto verlo no es apreciado como moda. Y el carnaval lo es y hay que decirlo.