Enamorarse de un payaso

Publicado en por elincomodador

Anoche mi amiga Ana Conda se quedó a dormir en casa. Hacía tiempo que no la veía tan mal. En realidad no la he visto mal nunca. El motivo es que ha decidido suspender su boda.

Dice Ana Conda que nunca había llorado por un hombre, pero esta vez era diferente. Se había enamorado.

Ver a mi amiga tumbada sobre el sillón y con la cara hinchada mientras se sonaba la nariz me hizo pensar que el amor es un virus.  Y como en toda enfermedad siempre hay gente inmune.

Después de darle vueltas toda la noche a este asunto me he despertado con la sensación de que nos han estado engañando. Lo que las películas de Disney nos han vendido como un final feliz es en realidad una condena, una puerta abierta a la consulta del doctor.

Dicen que de amor nadie se muere, y espero que tengan razón porque al levantarme y ver la cara de Ana Conda lo único que me vino a la cabeza  fue una frase que me dijo al poco de conocernos: “estoy segura que moriré antes de los 50 años”.

Si el amor es una enfermedad está claro que hay un contagio, una forma de que ese virus nos invada.  Aquí aún no se han inventado vacunas, me imagino que Pronovias  y  los salones de celebración de banquetes tienen algo que ver con eso, pero esto no significa que  no podamos ser inmunes. El primer paso para no caer enfermos es saber que nada es para siempre, y si eso no funciona el siguiente paso es imaginar que le cortas las uñas de los pies a la persona que trata de contagiarte. Esto casi nunca suele fallar.

Mientras preparaba el café le expliqué a mi amiga esta teoría mía y por primera vez en 20 horas le escuché reír. Y ahí fue donde supe que el único antídoto para las mordeduras del amor es la risa. Es decir, si te enamoras, que sea de un payaso.

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Comentar este post
M
<br /> Me ha encantado!!!<br /> <br /> <br />
J
<br /> Yo en mi caso, si fuera por la de cuadros de los que me he enamorado, tendría a día de hoy una colección más grande que la baronesa Thyssen.<br /> <br /> <br />