Mi amiga tiene novio

Publicado en por elincomodador

Para confirmar una noticia nada mejor que llamar al protagonista. Es verdad que te puede mentir, pero ahí hay que sacar las herramientas de psicólogo y empezar a descifrar si es cierto o no lo que te cuenta.

Me dijeron que una de mis mejores amigas está saliendo con un famoso cantante español de renombre internacional. No quise dudar de mi fuente pero preferí preguntarle a mi amiga, que digo yo, si es tan amiga mía me lo podía haber dicho.

Lo primero que hice fue enviarle un wassap, por eso de tantear el terreno y ver si podía o no hablar conmigo. Dos segundos más tarde de mi “ hola guapa qué tal todo?” me escribió “ hola cielo, cuánto tiempo, qué haces, dónde estás?”

No le contesté, le di a la  tecla de llamar contacto y sonó el primer tono. No hubo tiempo ni espera, mi amiga me contestó antes del segundo timbre.

Lo cierto es que busqué el momento para preguntarle si era verdad que estaba saliendo con este cantante, pero no me apeteció. Entendí que los rumores o cotilleos forman parte de la vida cotidiana, pero no de la amistad. Solo me interesa lo que mi amiga quiera contarme y no lo que yo deseo saber. “Te quiero, un beso, ya hablamos”, esas fueron sus últimas palabras.

Hace unos minutos he recibido un mail de mi amiga, en donde me explicaba que acababa de conocer a una persona y que estaba muy feliz e ilusionada, pero que “por su profesión” había preferido no contarme nada el otro día. Me pedía comprensión y discreción. Lo primero no hace falta que lo pida y lo segundo tampoco porque teniendo un blog no puedo dejar de escribir este post, y ella me entiende.

Después de un mail lleno de detalles que obviaré y de leer lo feliz que está con el que puede ser su pareja me contó que la semana que viene acudirá con él a un importante evento y que esa sería su presentación oficial. Se sentía mal al pensar que me enterase al mismo tiempo que esos fotógrafos que la iban a retratar. Y me gustó ese gesto que me ha hecho reflexionar. Somos dueños de nuestros actos, pero nunca debemos permitir que esos actos sean valorados y enjuiciados por unos desconocidos, antes que por la gente que queremos. Los que nos quieren no valoran , sólo contemplan, sonríen y agradecen el gesto de compartir.

 

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