No tienes ni idea de moda, pero te da igual

Publicado en por elincomodador

Sigo pensando que las redes sociales han democratizado muchas cosas, y cuando se permite participar, opinar y hasta influir en algún tema  siempre es  bueno, siempre  excepto cuando hablamos de la moda, porque se puede traspasar la línea del atrevimiento. Y hay muchos atrevidos.

 

Ya lo he criticado en varias ocasiones, la moda es una industria lo suficientemente seria como para que cualquiera dicte sentencia, o que crea que lo hace.  El último gran ejemplo ha sido la cita más esperada por revistas especializadas, diseñadores, estilistas, cazatendencias, maquilladores y peluqueros: la alfombra roja de los Oscar.

La participación en las redes sociales de eventos de estas características puede ser graciosa, tener su punto divertido cuando lo que hacemos es opinar sin ninguna intención: este me gusta, este no, este color no me lo pondría, que zapatos más bonitos o que bolso más feo. Pero cuidado, pretender que una opinión se convierta en una sentencia es complicado. He tenido la paciencia de leer mucho durante la pasada madrugada de los Oscar y sinceramente, creo que no es justo que el trabajo de un diseñador y de un equipo de estilistas quede ridiculizado por comentarios de personas que no saben seguramente ni escribir el nombre del diseñador del que se ríen, y que además salen de su casa después de vestirse con los ojos vendados.

 

Repito que no es una cuestión de sentido del humor, que tengo y mucho. Es una cuestión de respeto por una industria que no es nada frívola, que genera millones de euros al año, crea miles de puestos de trabajo y sobre todo, una industria que es capaz de hacer soñar y que permite evadirnos de la realidad gris de nuestro día a día.

Hay errores, sí, como en medicina.  Hay imprudencias, sí casi siempre las cometen las mismas. Hay mal gusto, sí como en la vida misma. Pero también hay mucho trabajo , por eso hoy me atrevo a pedir  que  algunos dejen de hacer que saben de moda, que dejen de jugar a ser estilistas por el hecho de haber leído alguna vez el Vogue  y vamos a dejar las risas y las ganas de ridiculizar para otro día. Zapatero a tus zapatos o a tus zapatillas de andar por casa

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