Silencio...se oye
El éxito es el silencio.
La ausencia de sonido es lo que se premia y valora.
Nos molesta la música alta, los teléfonos que no paran de sonar en el trabajo, los berridos de quienes creen trabajar solos y no se dan cuenta de que no están en un despacho.
No es de extrañar que ante tanta molestia sonora, este año los Oscar premien y reconozcan una película muda.
Así debería de ser a veces la vida. Solamente con pinceladas de notas musicales. Acordes de piano que nos indican la tensión, el entusiasmo o la decepción de un instante.
Quisiera que mi entorno enmudeciera.
Me molestan las voces agudas y las risitas nerviosas. Me molestan los cuchicheos y los gritos de quienes no saben dialogar.
Y eso que mi entorno no es ni mucho menos el de una zona en guerra, en donde debe de ser terrible escuchar y acostumbrarte al sonido de la explosión y a los gritos de la muerte.
El éxito es el silencio. El silencio nos advierte, nos acecha. Silencio...hay que escuchar al silencio