Todo no es tendencia
Hoy les quiero hablar de algo de los que muchos escriben, opinan y hasta sentencian pero pocos saben exactamente cuál es su significado. Hoy les contaré qué es eso de la “tendencia”.
Con mucha facilidad, como casi todo lo que rodea al mundo de la moda, se empiezan a democratizar términos que si no están en e l contexto adecuado se pierde completamente su significado. Es como lo de “fashion” que se emplea con la misma facilidad que el odioso “cari”.
Lectores míos, si los términos que se usan por ejemplo en medicina, no los usamos en nuestras conversaciones del día a día ¿para qué empeñarnos en usar conceptos que no sabemos lo que significan?
Pues bien, una de esas palabras es “tendencia”. El otro día, escuché a una niña de 14 años hablando con su madre y diciéndole que quería una falda que según ella, era tendencia. Lo peor es que creen estar en lo cierto.
La tendencia es más que una prenda, un diseño, un color o un tejido. La tendencia es una actitud y cuando se traspasa a un objeto (normalmente una prenda) es cuando coloquialmente utilizamos este término.
Esto explica que todo lo que se ponga una determinada persona se convierta en tendencia, no por la prenda en sí sino por su actitud a la hora de llevarlo o mucho más difícil aún, por combinarlo de modo magistral.
Por eso no hay que confundir ser tendencia con estar de moda. Lo que “está de moda” lo suele estar para que se venda a granel, mientras que la tendencia tiene una fecha de caducidad menos exacta y puede incluso prolongarse varias temporadas.
Así que recuerda, detrás de una tendencia siempre hay una persona con mucha actitud y estilo. Detrás de la moda, no siempre.