Tropezó de nuevo con su misma piedra
Sara Carbonero es guapa, y mucho. La cámara, la de televisión o de fotos, le tira los tejos, y eso se agradece. Pero siempre tropieza con la misma piedra, esa misma que se empeña en quitar de su camino y que torpemente coloca a cada paso que da.
La piedra con la que tropieza tiene un nombre, intimidad y la ceguera que le impide ver esa piedra y en consecuencia la que le hace tropezar tiene otro nombre, fama.
Fama e intimidad son conceptos que Carbonero no maneja bien, se enfada por despertar interés mediático pero no lo evita, o no sabe.
Después de sus últimos “tropiezos”, Carbonero vuelve a pisar sobre terreno movedizo. Ahora no se le ha ocurrido otra cosa que posar “desnuda” para la revista Elle. Evidentemente un desnudo en donde no se le ve nada que Mediaset no pueda explotar previamente, y aunque la portada de la revista es de una belleza espectacular desde el punto de vista de la imagen, vuelve a hablar de su novio, de la casa que comparten, de sus miedos, sus alegrías y sus miserias.
Carbonero, electrón mío,¿ no te das cuenta de que te expones en el escaparte del que dices querer huir?, ¿no ves que interesas más por tu cara y lo que te pones en ese cuerpo, que por lo que nos cuentas en la tele?. Pues no, ella parece no darse cuenta.
Hace poco dijo muy enfadada a unos compañeros fotógrafos que la seguían que ella no era personaje público y que no tenían derecho a hacerle eso. Pues querida, renuncia a las portadas en revistas de belleza y moda, renuncia a los miles de euros que te pagan por mover a golpe de spot tu melena, renuncia a ir de invitada a una fiesta cobrando y ser reclamo de medios, renuncia a tu contrato con Mediaset, que como mantengo es quien te ha convertido en alguien tan público.
Y sobre todo, renuncia a creerte que te queremos por lo buena profesional que eres porque no, te queremos precisamente por tu empeño en no tropezar ante piedras tan grandes y evidentes.