Galiano 3 points
Casi 36 horas. Ese es el tiempo que he necesitado para asimilar los looks del festival de Eurovisión. Quien dice los looks dice no solo los vestidos o telas que llevaban sus participantes sino sus peinados, maquillajes, tacones y pestañas postizas de los chinos.
Los tópicos no me suelen gustar, pero lo cierto es que un concurso tan marica no se merece este despropósito. El concurso de Eurovisión parece enfocado a hombres heterosexuales con ganas de ver tetas y piernas y no, un gay quiere ver un modelazo, un peinado espectacular, una pestaña en su sitio y mucho brillo, en el vestido y en los labios.
Seamos sinceros, a muy pocos les interesa las canciones o las coreografías, ya no te digo lo poco que estimula o sorprende un efecto de luz en el escenario. Lo que de verdad hace apetecible el festival son los looks de los participantes. Lejos quedó la época en la que Pertegaz o Balenciaga vestían a los participantes, lejos ya esos años en los que un cantante se consagraba no por su voz o su canción, sino por cómo iba vestido.
Y eso hay que reivindicarlo. Este sábado no vi sino a gente disfrazada: de galinas, de rameras, de brujas, de vampiros, de griegos... Yo quiero alta costura, ver un Galliano, un Mcqueen, un Versace o Armani…metalizados, apliques Xl, peinados y maquillajes de revista.
Los organizadores de Eurovisión no se han dado cuenta de que el atractivo de cualquier festival es su alfombra roja, en Cannes por ejemplo nadie sabe qué películas participan pero sí qué diseñadores han estado presentes, en los Oscar no interesan los candidatos sino quien gana el premio a la mejor vestida…
Teniendo en cuenta el fracaso absoluto de un festival cuya canción ganadora se olvida a los diez minutos de haberla escuchado por segunda vez, lo mejor es apostar por el espectáculo de los estilismos. Y a la hora de votar que también puntuara el look, casi más que la letra y la interpretación. Tom Ford…ten points, no me digan que no suena bien.