Inteligencia fotogénica
La inteligencia está sobrevalorada. Ser inteligente es hoy en día, como tener una tarjeta VIP en la discoteca de moda. Te sientes diferente, te tratan como tal, pero aparte de no hacer cola escuchas la misma música y aunque en un reservado, hueles el mismo sudor. A veces hasta bebes el mismo garrafón.
Ser inteligente es lo peor que te puede pasar si quieres que el director de tu banco te reciba cada vez que acudes a solucionar algún trámite, o si quieres pisar una moqueta. Una vez , Ana Rosa Quintana me dijo que es muy difícil , sobre todo para una mujer, ” pisar la moqueta”. Ese día entendí que los buenos despachos, los de los miembros de los consejos de administración, los de las personas influyentes e importantes tienen moqueta. Quizá para hacer una primera selección y eliminar, ya de entrada, a los alérgicos. O quizá para que sus pasos sean silenciosos.
Pues sí, la inteligencia no te lleva a la moqueta. A veces, incluso te aleja más y más hasta que de repente te ves en el sótano del edificio de tu empresa, porque la inteligencia no es fotogénica. No queda bien en según qué fotos.
Y partiendo de la base de que hay muchos estetas y gente muy sacrificada en pro de la belleza, se puede entender que en ciertos círculos ser inteligente es como ser la más fea en un concurso de belleza.
Por eso, mi reflexión de hoy es casi un manifiesto a favor de ese grupo de seres inteligentes que nunca serán valorados por sus jefes y que la única promoción que han conocido es la de su orla. Va por ellos.