Partir de cero y otros reseteos
A veces hay que resetear. Volver a iniciar nuestro sistema y comenzar partiendo de cero. En realidad nunca se parte de cero, ni aún poniendo el contador en esa cifra, pero al menos hay que hacer el gesto.
La memoria, los recuerdos, las vivencias y en definitiva, la experiencia nos pasan factura. Nos reclaman su atención en el momento más inesperado y así no hay forma de reiniciar lo cotidiano.
Cuando se trata de empezar partiendo de un cero imaginario, en realidad nos engañamos. El contador de nuestro cerebro sigue sumando pasos, pestañeos, suspiros, susurros , desengaños y alegrías.
Pero aún a sabiendas de que es imposible hacer eso de borrón y cuenta nueva, debemos hacer el esfuerzo de iniciar un nuevo ciclo, un nuevo curso como cuando en septiembre empezaban las clases, o como un día de año nuevo, en el que se hacen propósitos y enmiendas para los 364 días restantes.
Y es que en el reseteo está el secreto de la vida. En creer que empezamos, cuando en realidad seguimos sumando pasos, pestañeos, suspiros, susurros, desengaños y alegrías.