Jonay Bacallado o cómo conocer a un artista
No hay nada más interesante que conocer a un artista, y no me refiero a un estudiante de Bellas Artes ni a uno de esos compositores trasnochados que creen ser bohemios cuando en realidad son alcohólicos y mucho menos, a un cantante de un concurso de TV que se deja grelos en señal de rebeldía.
Un artista es una especie en extinción porque normalmente pasan tan desapercibidos que no permiten ser reconocidos y por lo tanto, impiden con su comportamiento que los mortales podamos procrear con ellos y tener pequeños artistas.
Yo he tenido la suerte de conocer a uno de ellos, y en un gesto de generosidad absoluta, algo raro en mi, he decidido compartirlo con mis lectores. No para que procreen con él sino para que conozcan de su existencia. Su nombre es Jonay Bacallado, aunque en algunas redacciones de Madrid lo llaman Yuny, algo que contaré en próximas entregas.
Es un artista, un hombre que ha sabido crear magia y hacernos creer que los genios existen. Su singularidad, como la de cualquier genio es la humildad. Tan pronto se pone a las órdenes de Mel Giibson como recibe una propuesta para trabajar con James Cameron. Un día realiza el diseño de maquillaje y de peluquería de series tan ambiciosas como "Roma" o es uno de los ilustradores de la próxima película de Pixar que veremos el año que viene.
Y del mismo modo que trabaja con otras genios,otro día expone obras en una sala de arte de una ciudad pequeña, en donde creen que ser ilustrador es hacer caricaturas. Ahí está su grandeza. Hoy quiero hablarles de Jonay Bacallado porque su genialidad no sólo está en sus manos, en su cabeza o en su visión de las cosas simples, su genialidad está también en su forma de hablar, en su dulzura y en su carisma. Aunque como todo genio él crea que no lo tiene.
Mi amiga Ana Conda que tiene muchos defectos me dijo el otro día que se había quedado impresionada con uno de los últimos óleos que este genio había elaborado, algo que me hizo pensar que definitivamente Jonay es un artista. Si la envidia de Ana Conda es capaz de admitir tal afirmación es que Bacallado es lo que ni él imagina.
"La Renacida" título de la obra que tanta admiración despertó en mi amiga y que hoy sin permiso del autor aquí presento, es un ejemplo de que a veces los retratos son como un espejo. Quizá eso sea lo que le pasó a mi amiga la Conda, aunque yo quiero pensar que en realidad se quedó encantada con la posibilidad de que un día, la invite a cenar con el artista.