No vale insultar
Un juez ha sentenciado que “zorra” no es un insulto. Que un marido si llama eso a su mujer durante una discusión lo que quiere decirle en realidad es que es astuta. Y que si se lo dice durante mucho tiempo es que está insistiendo para que su mujer entienda que es muy pero que muy astuta.
Y es que los insultos ya no están de moda. La televisión tiene la culpa. Antes cuando discutías con alguien un buen insulto bastaba para zanjar el tema, ahora no. Ahora no sirven sino para demostrar que tu vocabulario es amplio, pero no para ofender.
Lo mejor que puedes hacer hoy en día para ofender a alguien durante una discusión es preguntarle cuánto cobra. Nada descoloca más que un desconocido te pregunte por tu salario. Eso es un gran insulto. Es como reconocer que por un trabajo de 8 horas diarias te pagan como si fueras un becario.
Ana Conda dice que ella nunca ha usado un insulto para humillar a alguien, lo que hace es preguntarle a esa persona por el nombre de algún diseñador que haya presentado colección en la semana de Nueva York y dice que automáticamente, la discusión finaliza.
El mejor insulto es aquel que no te pueden rebatir. La moda y el salario son dos cuestiones que parecen ir de la mano en este sentido. La duda ofende. Dudar que una persona no sabe nada de moda o dudar de que cobre un sueldo digno son ,a veces, argumentos que callan muchas voces.
Aunque volviendo a lo del juez me temo que lo de “zorra” servirá ahora para devaluar aún más el insulto. Ya no tiene ni valor judicial. El insulto ha formado parte de un mercado que lo ha valorizado demasiado y que como todo producto, ha acabado extinguiéndose. El insulto ha acabado como la canción de de Rocío Jurado, ha terminado muriéndose de tanto usarlo. Así que si hay que pedir responsables habrá que poner en primer lugar de la lista a los concursantes de Gran Hermano, a los colaboradores de TV , a un miembro de cada familia española, a los responsables del programa “Callejeros” , a Mercedes Milá y a Fernando Fernán Gómez.
A partir de ahora no valdrá la pena insultar y mucho menos demandar, se corre el riesgo de que el juez nos pregunte cuánto cobramos o si conocemos el último diseño de Armani. Me cago en todo!!!