Periodistas y camellos
Malos tiempos para la credibilidad. Algunos periodistas basándose en el principio de que la verdad nunca debe joderte un buen titular, utilizan con frecuencia la mentira como herramienta para vender periódicos o tener más audiencia. Es decir, asistimos a una era en donde la información se ha convertido en una droga con la que se trafica, pero al contrario que camellos y narcos, los periodistas y medios que autorizan este mercadeo no sufren consecuencia alguna.
No pienses que en este tráfico de mentiras e infamias están solamente los mal llamados medios del corazón o prensa rosa. Emisoras nacionales que se jactan de ser las más escuchadas, han traficado y vendido esta nueva droga llamada desinformación. Leyendo los titulares de los periódicos te das cuenta de lo mucho que se inventan estos nuevos camellos. A veces el titular no tiene nada que ver con lo que se cuenta en el texto , mientras en letras grandes se habla de que un señor es un estafador, en pequeño te dicen que está siendo investigado y que ni siquiera está imputado en ese caso. Y hablo de medios locales, nacionales e internacionales. Serios, respetables, menos serios, supuestamente rigurosos y por supuesto medios de mierda.
Amy Winehouse, he leído, murió seguramente por ingerir drogas y su autopsia demuestra que había bebido algo de alcohol pero que ni siquiera esa era la causa de la muerte, un joven que no intentó violar a la hija de su pareja a pesar de que en algún periódico leí la palabra violador, partidos políticos enfrentados cuando en realidad son socios de gobierno y bien avenidos…Estoy un poquito harto de este trapicheo, de este todo vale y de que prime el vender al informar. Señores camellos de los medios de comunicación, sepan ustedes que hay un derecho constitucional que se pasan un día sí y otro también por el forro: el que tenemos todos los españoles de estar informados.
Me gustaría que existiera alguna plataforma contra el trapiche informativo, una asociación que luchara por los afectados de esta droga, me gustaría incluso que existieran centros para rehabilitar a los consumidores y cárceles para los autores. Me los imagino encerrados en celdas en donde durante 22 horas diarias estuviesen escuchando noticias, de las de verdad, sin engaño, sin mentir, sin engordar una información sólo por vender.
Todo no vale. Contar mentiras no es ético y mucho menos en un soporte informativo. Estoy harto de estos camellos que van dejando cadáveres por el camino, aunque claro, ellos titularían que son personas que se hacen las muertas.