Sin vestidor no hay estilo
No hay nada más pasajero que la moda. Mucho más que los amores de verano. Por eso, lo que hay que potenciar es el estilo, la actitud, el modo en el que te enfrentas al armario cada mañana o cada noche antes de acostarte.
Cuando pagas y sales de una tienda con la bolsa en la mano, la temporalidad de esa prenda ha descendido unos cuantos puntos. Nada te digo de ese momento en el que guardas tu nueva adquisición en el armario.
Por eso es tan importante el vestidor, porque yo lo veo como una máquina del tiempo perfecta, como un espacio atemporal en donde tú decides qué es presente, pasado y futuro. Los armarios, sobre todo los de dos puertas, son como un agujero negro, lo que entra puede que no lo recuperes porque queda atrapado ahí, al fondo, bajo esas chaquetas que no sabes dónde ponerlas o bajo esos pantalones que ya no usas
El vestidor invita a reflexionar, a colocar cada cosa en su sitio y lo más importante…a moverte dentro de esa temporalidad pasando de año en año casi sin darte cuenta. Ya nos han tratado de dar ese mensaje con la protagonista de Sexo en Nueva York…quería un vestidor tan grande como su capacidad para disfrutar de lo efímero de la moda.
Por eso, amigos lectores, les recomiendo que si les gusta la ropa, la de cualquier año, si quieren tener estilo y sobre todo, reírte de esos que ahora a lo antiguo llaman vintage, lo mejor es tener un buen vestidor, que te permita tener una visión de futuro, una perspectiva del presente y sobre todo…un recuerdo del pasado, de ese del que nos nutrimos cuando no sabemos qué ponernos.